El anuncio es la parte fácil. Lo difícil es a quién se lo muestras. Apuntamos el presupuesto a la gente que busca lo que vendes, no a curiosos que hacen clic una vez y se van.
Sube el alcance, baja el costo por clic, el informe se ve bien, y el cuaderno de ventas sigue igual.
El anuncio cayó en gente matando tiempo en el sofá, no en la que estaba escribiendo tu servicio en Google con la tarjeta en la mano.
Esta semana trescientas personas tocaron el anuncio. Un clic no es intención. Sin apuntar bien, pagas por los curiosos.
El informe muestra alcance y costo por clic, pero no cuál campaña se volvió venta. Así sigues alimentando la que no es.
La publicidad amplifica lo que ya pasa, para bien y para mal. Si la oferta no se vende de frente, meterle más presupuesto solo hace que falle más rápido. Y hay un piso: por debajo de cierta inversión mensual, Google y Meta nunca alcanzan a aprender quién te compra. Eso lo decimos antes de recibirte un peso.
Seis pasos, de un objetivo a un número con el que puedes decidir.
El objetivo, el presupuesto y el canal se definen a propósito, no copiados de una plantilla.
Ubicación, intención y comportamiento reducen el alcance a gente que puede comprar, no a tráfico suelto.
El anuncio se hace para que la persona correcta se detenga, y sale en más de una versión para ver cuál pega.
La campaña corre mientras se miran los números desde el primer día, no una vez al mes.
Lo que no trae compradores se corta cada semana, y el presupuesto se mueve a lo que sí.
El prospecto calificado se enruta al sistema de seguimiento, para que el trabajo del anuncio no muera en el clic.
SIGUE EL PROCESO
Paso 2 de 7
La pauta trae gente escribiendo, desde cinco lados al mismo tiempo. El siguiente problema es que ni uno de esos mensajes se caiga por una rendija.
Ver Captación de clientesEl canal se elige por cómo busca quien te compra, no por lo que está de moda este trimestre.
Anuncios en el buscador para el momento exacto en que alguien escribe lo que vendes con intención de pagar, más Performance Max en toda la red de Google.
Instagram y Facebook para quien todavía no está buscando y necesita verte primero.
Formularios dentro de la misma app, para que nadie tenga que cargar una página lenta con datos móviles.
Volver a llegarle a quien leyó el precio, cerró la pestaña y nunca escribió.
No es nuestra opinión. Es cómo funciona la publicidad de búsqueda de Google.
Los anuncios de búsqueda de Google le aparecen a la persona en el momento exacto en que escribe lo que vendes. No le interrumpes a alguien que pasaba el rato: le apareces a quien ya está buscando, con intención de comprar. Por eso apuntar bien pesa más que el presupuesto.
Google Ads HelpNegocios donde una campaña se paga sola
Lo que la plata empieza a comprar
Lo que pregunta un dueño de negocio antes de meterle plata a Google o a Meta.
Sí. La pauta es uno de los pocos canales donde eliges exactamente a quién le apareces, por ubicación, interés y comportamiento. El punto no es más clics, es aparecerle a la persona interesada en comprar lo que vendes.
Un clic significa que alguien tocó. Un prospecto calificado dejó un número o escribió, y se parece a quien de verdad te compra. La segmentación y el creativo se arman pensando en lo segundo, porque los clics no pagan la nómina.
Depende de cómo te buscan. Google sirve cuando la gente ya está escribiendo tu servicio en la barra de búsqueda. Meta sirve cuando todavía no sabe que te necesita. La mayoría termina en los dos, en meses distintos y por razones distintas.
Depende de tu sector, tu ciudad y tu objetivo, y no hay un número honesto que sirva para todos. Lo que sí te podemos decir es que hay un piso por debajo del cual las plataformas nunca aprenden quién te compra. Escríbenos y miramos tus números antes de que gastes nada.
Siguiendo lo que pasa después del clic: cuántos contactos se volvieron conversación y cuántas de esas se volvieron plata. El alcance y el costo por clic son diagnóstico, no resultado.
El contacto calificado se enruta al sistema de seguimiento que lo responde, para que el trabajo del anuncio no muera en el clic. Ese es un servicio aparte, y es donde la publicidad hace la entrega.
Valeria Jiménez, cofundadora de Sikorre. Ella lleva la publicidad paga en Meta y Google y abre las cuentas con sus propias manos. No es un revendedor ni un tablero automático que alguien mira una vez al mes.
Mándanos lo que tienes corriendo hoy y te señalamos el paso exacto donde la plata deja de convertirse en clientes.